Conclusiones de la comisión de fiscales. Independencia judicial y rol del Poder judicial frente a la crisis. -Tanto la
Independencia de la Magistratura, cuanto el rol del Poder Judicial frente
a la crisis, son temas centrales sobre los cuales es preciso generar un
profundo debate para luego asumir posiciones firmes. -Ausencia
de proyectos colectivos, Sensación de desesperanza, descreimiento
generalizado en las instituciones son los síntomas más notables
de la crisis. -El ciudadano común que descree de la ley y de la Justicia, en última instancia del Estado de Derecho, tiene razones muy fuertes para ello, pues sólo con ver a nuestro alrededor advertimos que los derechos más elementales no se cumplen. -En momentos
de crisis (y nuestro país se caracteriza por vivir en una crisis
permanente) parece instalarse un sistema jurídico de emergencia,
una suerte de "derecho de la crisis" que se mantiene en el tiempo;
se vive, entonces, en un "Estado de excepción" que al
parecer justifica que se violen o no se respeten los derechos fundamentales. -Debilidad
de la ley (en cuanto fuerza que se traduce en su vigencia efectiva) y
debilidad de la Magistratura son realidades que se implican mutuamente,
y no es fácil saber qué es primero. Tal vez alguna explicación
pueda encontrarse en la Matriz institucional en la que se forjó
históricamente la Magistratura: sin dudas el sistema inquisitivo
dejó profundas huellas en el Poder Judicial. En tanto fue tributario
del régimen monárquico, necesariamente favoreció
la concentración de Poder (en la figura del monarca); en ese esquema
es natural que el poder judicial apareciera subvaluado, como un poder
delegado y nunca escindido del poder real. -Al decir
de Carlos Nino: parece ser el nuestro un país que se empecina en
vivir al margen de la ley. Pese a la profusa legislación, no podría
decirse que los argentinos nos caractericemos por lo que llamaríamos
"cultura de la legalidad". Cumplir la ley no entusiasma; y no
genera adhesión precisamente porque se tiene la sensación
que de nada sirve, que aún cuando el ciudadano común cumpla
la ley, el Poder desconocerá sus derechos. -Se vive en un Estado de legalidad aparente. Desde la perspectiva del Poder, la ley suele emplearse para sostener una ilegalidad a partir de darle un ropaje "jurídico". Frente a situaciones de hecho arbitrarias, rápidamente se echa mano de alguna norma jurídica que "legalice" la arbitrariedad. Una ley, un decreto o, simplemente, una sentencia judicial, son utilizadas para instalar la ilegitimidad. -Hay una
suerte de relativismo valorativo que se traduce en las decisiones que
a diario toman los poderes públicos. Cotidianamente se desconoce
la Constitución so color de la defensa de supuestos intereses de
la colectividad. -Hoy día suele pensarse el derecho como un indicador moral, como un consejo que se da a gobernantes y ciudadanos, como las reglas que rigen el trabajo de los abogados, como meras construcciones teóricas, pero no como un instrumento político al servicio de los más débiles. La comunidad jurídica ha perdido toda capacidad de asombro y la violación masiva y cotidiana de los derechos fundamentales a nadie conmueve. La reflexión en torno a la ley y el derecho está en gran medida influida por el paradigma mecanicista; se piensa al derecho, entonces, como un organismo vivo que responde a estímulos, con lo cual se pierde de vista su sentido político, su profundo sentido político.
-El modo
como los funcionarios judiciales pueden crecer en la estima pública
es de la mano de su compromiso con determinados valores en momentos críticos.
La lucha por la legalidad (por el cumplimiento de la ley) es central,
puesto que si los derechos fundamentales viven sólo en el papel
y no pasan de ser meras expresiones de deseos o buenas intenciones, lo
que viviremos será un remedo de institucionalidad, una fachada
de República y una farsa de Democracia. -Ha dicho
John Griffith ("The politics of the judiciary") sobre la imparcialidad
que ella debe mantenerse tanto en apariencia como en los hechos, porque
no es materia de la que pueda disponer ningún gobierno, sino un
activo que pertenece a toda la Nación. -Es posible
hacer un uso distinto del derecho. Desde el Poder se lo utiliza, comúnmente,
para legitimar decisiones cuya injusticia salta a todas luces. Así,
la ciencia del derecho se empeña por legitimar decisiones del Poder
a través del desarrollo dogmático. Y no es que el desarrollo
de la ciencia del derecho esté mal; al contrario, está bien
impulsar el desarrollo que hacen los juristas, pero ocurre que ese desarrollo
no puede perder de vista la perspectiva política. -La corrupción
seguida de impunidad es la contracara más terrible de la República,
porque encubre el poder concentrado y su distribución de privilegios,
y es la burla más cruel al Estado de Derecho porque lo convierte
en una fachada que oculta el abuso de Poder.
-Esta lucha
por el Derecho precisa de una Magistratura independiente. 1-Consejos de la Magistratura. a-Habida cuenta que el Poder Político participa en la designación de Magistrados, a partir de que el Gobernador elige de una terna propuesta por el Consejo de la Magistratura y luego el Senado presta su acuerdo, la participación del Poder Político en el Consejo de la Magistratura implica, de hecho, una doble participación en la selección de magistrados. Por ello se propone eliminar la participación del ejecutivo y del legislativo en el Consejo de la Magistratura, generando a la vez apertura a la participación ciudadana. b-Transparentar los mecanismos de evaluación en el Consejo de la Magistratura y ampliar el espectro de elementos a considerar en la evaluación. 2-Escuelas Judiciales. a-Se verifica la necesidad de implementación de la escuela judicial, aunque se advierte que deben encontrarse mecanismos que funcionen como reaseguro para evitar la generación de una casta burocrática. 3-Autonomía presupuestaria. a-se acuerda en la absoluta necesidad de promover fuertemente la autonomía presupuestaria del Poder Judicial. b-Paralelamente, es preciso establecer mecanismos transparentes de control del gasto y aplicación de recursos. 4-Independencia del Ministerio Público. a-se advierte nuevamente la necesidad de contar con un cuerpo de Policía Judicial que dependa exclusivamente del Poder Judicial. b-se llama
la atención sobre las facultades exhorbitantes con que cuentan
los fiscales generales. Se proponen mayores niveles de democracia interna
y de horizontalización en la toma de decisiones. Organización y gestión: 1-En términos generales se ha coincidido en la identificación de los siguientes problemas: a-Inadecuada
planificación.
a-Apoyar la introducción de criterios de oportunidad que permitan una selección racional de casos y una mejor asignación de recursos. Paralelamente, se propone impulsar fuertemente la resolución alternativa de conflictos. b-Aplicación de recursos en función de objetivos de política criminal fijados de antemano, de modo tal que se fijen prioridades. c-Impulsar procesos de descentralización (regionalización) en aquellos departamentos jujdiciales en los que se verifique la necesidad. d-Creación de Consejos de fiscales a nivel departamental, cuya función principal sea el gobierno del Ministerio Público departamental. e-redimensionamiento de la Procuración General. d-Designación como planta estable de meritorios de acuerdo a criterios objetivos, con participación del Consejo de fiscales). |